Las fincas objeto de la propuesta se encuentran situadas en la ZEPA de Monte El Valle y Sierras de Altaona y Escalona. Perteneciente al Municipio de Murcia. Esta zona protegida presenta un interesantísimo paisaje agroforestal que alberga una rica Biodiversidad entre la que podemos destacar sus poblaciones de rapaces y de mamíferos carnívoros; a pesar de lo cual se encuentra sometida a muchas presiones y amenazas ambientales debido a su ubicación entre las dos zonas de mayor desarrollo socioeconómico de la Región de Murcia, el área metropolitana de Murcia y el campo de Cartagena.
La intensa relación de este espacio natural con la población humana circundante se entiende en particular considerando que la capital regional, la ciudad de Murcia, y su amplio espacio periférico, que incluye huerta y pedanías, albergan casi la mitad de la población regional. Esta importante acumulación de población utiliza una buena parte del espacio natural como parque periurbano, desarrollando actividades de ocio y esparcimiento. Las pedanías más estrechamente relacionadas con la ZEPA son aquellas que se encuentran ubicadas en su entorno, y que se corresponden con La Alberca, Santo Ángel, Algezares, Los Garres, San José de la Vega, Beniaján, Torreagüera, Los Ramos, Cañadas de San Pedro, Sucina, Gea y Truyols y Baños y Mendigo.
El paisaje posee un carácter predominantemente forestal, presidido por pinares de pino carrasco (Pinus halepensis), que representan aproximadamente un tercio de la superficie total del espacio, tanto espontáneos como repoblados, y una amplia, diversa y extensa representación de tipos de matorrales mediterráneos termófilos. Son importantes también ciertos sectores con formaciones de palmitares, los enclaves de matorrales sobre yesos o gipsícolas (con endemismos notables, como Teucrium libanitis y Santolina viscosa) y las comunidades rupícolas con Sedum sediforme y numerosos endemismos como Centaurea saxicola y Lafuentea rotundifolia.
En cuanto a la fauna silvestre, constituye un área importante a escala europea para dos especies de aves rapaces, Búho real (Bubo bubo) y Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus) incluidas en el Anexo I de la Directiva 79/409/CEE, de 2 de abril, relativa a la conservación de las aves silvestres (Directiva Aves). No obstante, desde el punto de vista ornitológico, los valores más relevantes se identifican para el conjunto del Monte El Valle con las sierras colindantes de Altaona y Escalona, incluyendo no sólo aves rapaces –con importancia europea para la dispersión e invernada de Águila real (Aquila chrysaetos) y Águila-azor perdicera (Hieraaetus fasciatus)- sino también especies esteparias. También se encuentran poblaciones significativas de varias especies incluidas en el Anexo II de la Directiva 92/43/CEE, de 21 de mayo, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres (Directiva Hábitat), tal como cinco especies de murciélagos y el Galápago leproso (Mauremys leprosa). Destacan también, en general, las poblaciones de otras aves rapaces –forestales y rupícolas-, como Halcón peregrino (Falco peregrinus) y Busardo ratonero (Buteo buteo), y las comunidades de paseriformes; y también los mamíferos carnívoros –incluyendo en particular el Gato montés (Felis sylvestris).
Las fincas municipales antes nombradas se encuentran en una situación de abandono por parte del Ayuntamiento de Murcia, sin que haya ningún tipo de actividad para ponerlas en valor, ya que las dificultades económicas que atraviesa el ente público imposibilitan cualquier tipo de actuación, por eso vemos la necesidad de intervenir activamente sobre ellas. Esta mejora de fincas municipales está orientada a conseguir una serie de explotaciones que sirvan de punto de referencia para establecer un modelo de gestión sostenible, que sea respetuoso con el medio ambiente, y con un mejor aprovechamiento racional de los recursos agrarios, ganaderos y forestales.
Todas las acciones llevadas a cabo en las fincas estarán vinculadas a una revalorización patrimonial y paisajística de esta propiedad pública, al mantenimiento y creación de empleo local, y en definitiva, a una puesta en valor del territorio desde una perspectiva ambiental y social, a través de un modelo de desarrollo sostenible y compatible con la reducción o la limitación de la carga sobre el medio.


